Deutsch

El buen colegio y la motivación

Ya empezó el año escolar 2017 y los padres tomaron la decisión donde matricular a sus hijos. En un asunto todos los padres de familia están de acuerdo: El colegio tiene que ser el mejor. ¿Pero que es un buen colegio? Ahí las opiniones varían. Algunos quieren tener una escuela de corte militar con alta disciplina, exigencias y altos logros académicos, otros prefieren un centro educativo que enfoca la creatividad y el desarrollo artístico, no faltan los que quieren un colegio donde se practican las competencias sociales. Cada uno tiene su propio enfoque, sus fuerzas y debilidades. Nuestro colegio tampoco no es la exepción, pero ahora en su cuarto año de clases podemos sacar nuestras primeras conclusiones. Al final del artículo los voy a mencionar.

Nos imaginamos un «buen colegio» que lidera las estadísticas académicas a nivel nacional. Una alumna o un alumno que sale de esta institución es conocido por sus conocimientos y sus competencias, la mayoría de ellos ingresan sin problemas a las universidades y aparte tienen una considerable colección de exámenes internacionales en su CV. A primera vista es un colegio de sueños: ¿Quien no quiere tener una educación de este nivel para sus hijos? Suponiendo que el padre de familia puede aportar el doble de un sueldo mínimo como mensualidad y la considerable suma de 2 sueldos anuales de un trabajador común, como cuota de ingreso, miremos un poco más cerca a esta maravillosa institución: Las clases y la infraestructura son de primera calidad. A primera vista los alumnos parecen contentos, pero debajo de la brillosa superficie se esconde una competitividad permanente, todos los alumnos están sujetos a constantes procesos de selección en todas las áreas: En el deporte, en cursos creativos, en cursos académicos y en cualquier otra actividad que se ofrece. Sólo los mejores alumnos tienen acceso a ciertos cursos, los demás se reparten en cursos que no pueden elegir. El precio de estos procesos selectivos en muchos alumnos son: el estrés, la ansiedad, el insomnio u otros síntomas. Un número considerable es medicado constantemente con substancias que aumentan la concentración, otros alumnos que no son medicados sufren de algún «tic» causado por la presión omnipresente.

¿Es esto lo que queremos para nuestros hijos? ¿Un rendimiento académico acelerado a todo precio? ¿La ayuda de medicamentos cuestionables que aumentan la concentración, pero también el peligro de depresión en la adolescencia?

¿Cuales entonces son nuestras cualidades como «Colegio Peruano Suizo Oxapampa» y en que nos diferenciamos de los demás «buenos colegios»? Nuestros alumnos aprenden buenas bases académicas, pero también tienen tiempo para jugar y disfrutar la hermosa naturaleza alrededor de nuestras aulas. Aprenden buenas formas de convivencia y actitudes de trabajo, pero sin la competitividad permanente de procesos selectivos. Pero ahora llego al punto más destacado que caracteriza a nuestra institución: La motivación para aprender. Nuestros alumnos y ex alumnos tienen una alta motivación para el aprendizaje. Algunos entraron a instituciones muy exigentes y el tiempo de adaptación fue duro, pero después de pocos meses nuestros ex alumnos pertenecían al grupo más destacado de sus aulas. No por presión externa, sino por motivación propia. Ahí voy a retomar las conclusiones que mencioné al inicio de este artículo: ¡Nuestros alumnos son motivados! Son preparados para enfrentar las exigencias que les espera en la secundaria, en su carrera y en su propia vida. Esa motivación sale del hecho que nuestros alumnos tienen el derecho a lograr el aprendizaje a su propio ritmo sin la excesiva presión de la competitividad. Todo conocimiento es sin valor si perdemos la motivación para aplicarlo.

Michael Walder
Promotor